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Ayudando a Padres, Maestros y Cuidadores a Manejar Rabietas y Crisis.

¿Alguna vez has pensado en qué puede causar una crisis o rabieta en tu hijo? Muchos factores, como la ira, la frustración, el miedo, la ansiedad, la sobrecarga sensorial y otros, pueden provocar una rabieta o crisis en tu hijo. Lo primero que debemos hacer para controlar las rabietas es entenderlas.


Cuando tu hijo tiene una crisis o una rabieta, está tratando de comunicar algo de una manera poderosa para llamar la atención. Sin embargo, los padres, maestros y cuidadores se sienten abrumados por no saber las respuestas.

Una rabieta es una reacción a una situación que tu hijo ya no puede manejar y no sabe cómo expresar con palabras sus emociones. Es decir, no puede decir lo que siente, quiere o no le gusta algo que se le ha ordenado hacer. Así que, aquí es donde se sienten abrumados y comienza la crisis. Empiezan a llorar, gritar, golpear, patear y pegar a una persona o a algo. Estos comportamientos sirven para conseguir lo que el niño quiere en ese momento específico.


El error surge cuando los padres, maestros y cuidadores piensan que las rabietas son comportamientos voluntarios. Al contrario, son una respuesta aprendida. Así que, el gran objetivo con un niño susceptible a rabietas es ayudarle a “desaprender” esta respuesta, o de lo contrario, enseñarle una manera más madura de manejar la situación. Por ejemplo, si se comportan como se espera de ellos por parte de sus padres o maestros, reciben una recompensa positiva.


Evaluación:

Lo primero, como se mencionó antes, es entender qué está desencadenando las rabietas de tu hijo. Los profesionales llaman a esto una “evaluación funcional”, que significa observar situaciones de la vida real y evaluar lo que sucede antes, durante y después del colapso de tu hijo.


La mayoría de las veces, las rabietas de un niño muestran un problema que necesita atención inmediata. Estos problemas pueden ser ansiedad social, una experiencia traumática, un trastorno de aprendizaje, TDAH, abuso o negligencia. Estos colapsos ocurren cuando tu hijo requiere autodisciplina y es algo que aún no tiene, por ejemplo, al pasar de hacer algo divertido a hacer algo que les resulta difícil. “La mayoría de los niños que tienen crisis frecuentes las experimentan en situaciones muy predecibles y circunscritas: cuando es hora de hacer la tarea, hora de dormir, o cuando es momento de dejar de jugar”, explica el Dr. Vasco Lopes, psicólogo clínico.


Comportamiento Aprendido:

Sabemos que las rabietas son comportamientos aprendidos y que son difíciles de manejar para los padres, especialmente en público. Un niño sabe que tener una rabieta puede ayudarle a conseguir lo que quiere la mayoría de las veces.

Un objetivo específico de la “evaluación funcional” es ver si algunos desencadenantes de rabietas pueden ser eliminados o cambiados para que no sean tan problemáticos para tu hijo. Por ejemplo, si irse a la cama o la clase de natación es el desencadenante, no podemos hacer que desaparezca, pero ciertamente podemos cambiar la manera de manejar la situación como padres y cuidadores. “Esto podría traducirse en dar a los niños más advertencia de que se requiere una tarea de ellos, o estructurar actividades problemáticas de manera que reduzcan la probabilidad de una rabieta”, dice Caroline Miller.


Cómo Responder a las Rabietas y Calmar el Comportamiento

Cómo responden los padres y cuidadores a las rabietas afectará la probabilidad de que el comportamiento vuelva a ocurrir. Es común que los padres, maestros y cuidadores den al niño lo que quiere para evitar una rabieta. Sin embargo, a veces puede ser lo contrario; los padres/cuidadores pueden gritar y castigar a sus hijos cuando ocurre una crisis, lo que puede empeorar la situación. Así que, una cosa que no debes hacer es tratar de razonar con tu hijo cuando está molesto. En su lugar, motiva a tu hijo a practicar la negociación cuando él/ella no esté a punto de explotar y tú tampoco lo estés.


Cómo Modelar el Comportamiento Correcto

Para modelar el comportamiento correcto, necesitarás trabajar a través de los problemas. Luego, desglosarlos paso a paso para los niños que son inmaduros o tienen déficits en este tipo de pensamiento y comunicación.


¡Hasta la próxima!

Ms. Sheila Saybe

 
 
 

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